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  • Jurisprudencia nulidad testamento abierto con declaración de última voluntad

      

     STS 6 junio de 2009

     

    Una persona interpone una demanda en los juzgados de primera instancia contra los herederos del causante, pidiendo que se declare válido el testamento otorgado en inminente peligro de muerte por el causante.

     

    El tribunal de primera instancia desestimó la demanda.

     

    Contra dicha sentencia se presento recurso de apelación frente a la Audienia Provincial de Murcia, que ratificó la sentencia del tribunal de primera instancia.

     

    Se presento recurso de casación contra la sentencia de apelación con el siguiente motivo: infracción del artículo 700 del Código Civil e indebida aplicación de los artículos 671 y 672 del mismo Código.

     

    El Tribunal Supremo da como hechos probados:

     

    El causante quiso otorgar testamento. El médico del hospital requirió a cuatro personas para oír al testador y presentes cinco testigos, el enfermo declaró que quería que su última voluntad fuese la que había manifestado en su domicilio unos días antes a la oficial de la Notaría de Santomera. Ésta habría recogido en unas notas las previsiones sucesorias del causante, que se archivaron en un documento informático, en el ordenador de la notaría, pero no se llegó a elevar a testamento debido a la mala salud del declarante.

     

    El hospital se extendió el siguiente documento, que figura solo en fotocopia: el causante desea que se cumpla el borrador que existe en la notaría xxxx. Este documento lo firma en la UCI del Hospital General en presencia del personal sanitario de guardia. Figura la firma muy desfigurada del causante, que falleció 22 horas después de este acto.

     

    La demandante instó la protocolización de este documento, que consideraba testamento otorgado en peligro de muerte, por medio de expediente de jurisdicción voluntaria. El juzgado de primera instancia accedió, pero la Audiencia Provincial de Murcia lo revocó por entender que los documentos que se aportaban no podían estimarse válidos a los efectos de considerar este documento como testamento abierto otorgado en peligro de muerte, porque los testigos desconocieron los términos testamentarios y disposiciones patrimoniales que se contenían en el borrador depositado en la Notaría, por lo que faltaba la "manifestación última de voluntad del testador".

     

    El juzgado de primera instancia desestimó la demanda diciendo que en Murcia hay guardia notarial, y que aún saltándose ese requisito en caso de no ser posible la presencia del notario, era patente la vulneración de lo establecido en los artículos 679 y 695 CC, porque el requisito que lo es ad solemnitatem exige que los testigos conozcan cuál es la voluntad del testador y su contenido y en este caso el causante no hizo mención alguna al contenido del testamento que quería validar.

     

    La Audiencia Provincial de Murcia dijo que el testamento otorgado en peligro de muerte no puede ser tenido como válido porque no reúne los requisitos de validez necesarios ya que no cumple lo establecido en el artículo 671 CC, y porque su contenido es inexistente porque se remite a disposiciones que son nulas al constar en un borrador que no reúne los requisitos del testamento ológrafo.

     

    El motivo único del recurso de casación denuncia la infracción del artículo 700 CC y la indebida aplicación de los artículos 671 y 672 CC.

     

    El motivos se desestiman.

     

    Dice que la forma de otorgar testamento es una garantía del testador respecto a la exactitud y permanencia de la voluntad testamentaria, y no se puede admitir la relajación de las formas en los testamentos en que no concurre un funcionario público que compruebe que se cumplen los requisitos exigidos en el Código Civil. No se puede afirmar que la doctrina haya relajado este tipo de exigencias.

     

    El testamento otorgado ante testigos cuando el testador se hallare en peligro de muerte, previsto en el artículo 700 CC, constituye una modalidad del testamento abierto, en el que se sustituye la presencia del notario por la de cinco testigos.  Al tratarse de un testamento abierto, debe cumplirse lo establecido en el artículo 695 CC, que exige que el testador manifieste oralmente o por escrito su voluntad ante el Notario, sustituido en este caso por los cinco testigos, que de hecho cumplen el mismo rol. Esta manifestación constituye la declaración de voluntad precisa para la existencia de testamento.

     

    En este caso el causante quería que se validase un borrador que ni había escrito, sólo era un resumen. Los testigos no supieron del contenido del testamento.

    Además, ese borrador estaba contenido en un documento informático, que no cumple ninguna de las formas requeridas en el Código Civil. Por lo tanto no puede considerarse un testamento válido.

     

    Por ello, el Tribunal Supremo desestimó el recurso.

     

    Jurisprudencia vista en el caso:

    -  STS de 27 junio 2000.

    - SSTS  de 9 marzo 1908, 30 septiembre 1911 y 6 noviembre 1929.

    -  STS de 6 noviembre 1929.

    -  STS de 6 noviembre 1929.

    -  STS de 29 septiembre 1956.

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